El Comodín
- Rows Mera

- 17 oct 2019
- 1 min de lectura

Ayer en el cajón (en donde todo guardo) me encontré un mazo nuevo con cuarenta cartas, cubierto aún con plástico y olor a cartón, lo compré en el súper y me olvidé de el. Lo abrí solo por curiosidad, no me gusta jugar solitario, es mucho más divertido si juegas con amigos.
Al revisarlo supe que jamás había meditado sobre la importancia de una carta dentro del juego de la baraja: "El Comodín".
Es un naipe importante aunque no tiene un valor asignado, no es un rey, una reina, un as o algún caballero, vale los dos colores, todo los números y sin embargo es la carta que a todos les sirve, es la carta que se guarda para las jugadas donde no hay juego, el naipe que se pone y se quita según conviene, la carta que todos pueden sustituir, poner, reservar o nunca jugar, es la carta que se pone sobre la mesa de todos y de nadie. Así es el juego del comodín. Y ¿porqué me llamó en especial ese naipe y no uno de los que tienen un valor específico, de esos que los jugadores destapan lentamente por la esquina izquierda para que los demás jugadores no vean su juego: un as, una sota o una reina?, porque si me disfrazo de carta no me sentiría como una de ellas, el camino de la vida a veces te coloca a la par del comodín.




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